
En compañía de osos
TRIBU URBANA Son gays, pero lucen abundante vello corporal, visten de leñadores
y pasan del estereotipo musculado y fashion. La última película de Miguel
Albaladejo, «Cachorro», reivindica a los osos para el cine culminando su proceso
de adaptación en la cultura de masas. Es la primera producción comercial del
mundo en abordar este peculiar fenómeno, lo más trendy surgido de la cultura
homosexual desde las drag queens

LA BELLA Y LA BESTIA. Estrenada con éxito en la aún caliente Berlinale, el motor
de Cachorro, el nuevo trabajo del director alicantino Miguel Albaladejo, arranca
–tras una impactante primera escena sexualmente muy explícita– cuando una madre
entrañable pero inconsciente (la escritora Elvira Lindo, buena amiga del propio
realizador, guionista de sus películas y fan fatal confesa de los osos) deja a
su hijo Bernardo de ?? años (David Castillo) al cuidado de su hermano Pedro
(espléndido José Luis García) mientras se va a pasar unos días de vacaciones a
la India. El tal Pedro es un dentista homosexual de la rama oso, bien situado
económicamente y que disfruta sin complejos de su promiscuidad. Lógicamente, el
delicado encargo cambiará su vida, mucho más de lo que nunca pudo llegar a
imaginar...
Cachorro es, sin duda, el título más personal en la trayectoria de Albaladejo.
Tierna, divertida y con un punto melancólico, su principal virtud es, sobre
todo, transitar de una comedia más bien clásica basada en el choque entre un
niño y un adulto adusto (lo hemos visto muchas veces, desde El chico de Chaplin
hasta Un papá genial, de Adam Sandler) a un melodramón de aquellos que te dejan
el corazón en un puño. El filme, además, descubre para la mayoría la subcultura
de los osos, un subgrupo gay que llega dispuesto a dar otra vuelta de tuerca al
mundo homosexual, como siempre fecundo generador de tendencias que superan sus
márgenes. Porque los osos ya están aquí e incluso tienen su propia bandera.

LOS CHICOS DEL BARRIO. Para variar, el movimiento de los osos nació en Estados
Unidos. Fue a mediados de la década de los 80 cuando en diversas ciudades de ese
país comenzaron a organizarse fiestas privadas que recibían el nombre de Bear
Hugs o Play Parties. Sus primeros invitados ya definieron la estética y actitud
que los osos, con pocas variaciones, mantienen hasta la fecha de hoy. Léase
camisa a cuadros tipo leñador, pantalones vaqueros, gorra de béisbol, barba,
barriga más o menos cervecera, nada de pluma y pelo en pecho. En suma, una
celebración sin elemento paródico alguno de la estética –y casi hasta la ética–
del camionero de carretera o el segurata de garito. Hartos del tópico del
homosexual afeminado, adicto al gimnasio y a la moda, aquellos osos pioneros
reclamaban lo que parece de cajón: su derecho a ser normales. Y aún hoy siguen
en el mismo empeño.
Explica David Leavitt en Martín Bauman que su complejo por ser gay le llevó a
buscar un novio perfecto «que supliera el error de base de no ser una mujer». Es
muy posible que la cultura queer haya sentido desde casi siempre la pesada
obligación de destacar estética y profesionalmente para hacerse perdonar la
diferencia. Los osos, en cambio, van a su rollo y, si creemos lo que ellos
mismos cuentan, su principal meta es precisamente vivir más o menos tranquilos.
«A mí me agobia entrar en una discoteca y meterme en una competición por ver
quién lleva los zapatos más a la moda o está más delgado», me cuenta José en el
Hot. En este bar del madrileño barrio de Chueca (el céntrico barrio rosa
capitalino), la cultura de los osos comenzó a tomar cuerpo en nuestro país hace
unos tres años. Por aquel entonces, el dueño del local decidió buscar a un
público que se encontraba disperso y, hasta cierto punto, incluso deprimido. «Un
domingo estábamos en un club un grupo de osos bailando felizmente y nos rozamos
casualmente con una musculoca (gay hinchado de gimnasio). Puso cara de asco y
gritó: “¡Aparta de mí esa grasa!”. No es que ese tipo de episodios fueran
frecuentes, pero pasaban», dice Miguel, periodista y oso de pro. Por eso él
reconoce haber salido del armario dos veces: «La primera cuando confesé mi
homosexualidad. Y la segunda, cuando admití que me gustaba un tipo de hombres
que está muy lejos del canon de belleza habitual».

José y Miguel son, respectivamente, relaciones públicas y encargados de prensa
de Mad.Bear, asociación plantígrada de la capital que destaca por su dinamismo.
Además de comandar una página web, montan fiestas y quedadas que permiten
mantener un contacto continuo entre el colectivo, también en el extranjero. La
principal fecha de su calendario llega durante el puente de la Constitución,
cuando convocan un encuentro de cuatro días por el que en su última edición
desfilaron más de un millar personas. «Madrid y Barcelona son muy fuertes en el
movimiento internacional de osos –dice Miguel–. El año pasado vino gente de
muchos países: estadounidenses, franceses, alemanes... incluso hubo
representación kuwaití».
ORGANIZADOS EN TORNO A INTERNET, su crecimiento en España ha sido geométrico.
«Al principio no había más locales que el Hot, y ni siquiera se llenaba»,
informa Ricardo, un cliente habitual del club, a propósito de cómo ha cambiado
la cosa: «Ahora sólo en Madrid hay tres bares más que funcionan a tope. A los
bears nos encanta la juerga. Aunque vengas entre semana, siempre hay gente que
se queda por aquí charlando y bebiendo hasta tarde. Los fines de semana ya sí
que no se puede dar un paso».

No sólo esto, amén de Mad.Bear hay como mínimo una docena de asociaciones más de
este tipo en toda España que desarrollan una actividad notable. Una vez
destapada la liebre, todo ha sido dejar que los acontecimientos siguieran su
curso. En realidad, «aceptamos la etiqueta de osos porque es práctica. Pero no
es algo que hayamos elaborado intelectualmente. Ya éramos así antes de que esto
explotara –explica Miguel–. Han sido, sobre todo, los otros gays quienes, para
distinguirnos, nos han colgado este nombre. Se trata de un movimiento muy
espontáneo, basado en una afinidad real».
Alguno habrá que piense que, en el fondo, no han hecho más que de la necesidad
virtud. Claro que, aunque parezca increíble, tanto José, como Ricardo o Miguel
afirman no sentirse en absoluto atraídos por guapos clásicos como David Beckham
o Brad Pitt. «Hay quien se acuesta con todo el mundo. Pero,en general, los osos
nos gustamos entre nosotros», explica José. Los sex symbols más apreciados son
personajes como John Goodman en su etapa Roseanne, Richard Karn (uno de los
protagonistas de la serie Un chapuzas en casa), Russell Crowe con barba en
Gladiator, o ¡Jordi Estadella!

BLANCO ESQUIMAL. Por supuesto, las cosas ni son tan sencillas ni todos los osos
iguales. Incluso, rompamos un tópico, ni siquiera el exceso de kilos es un
requisito imprescindible. «A los que están muy gordos les llamamos chubbies.
Pero también los hay delgados, a los que conocemos como chasers. Son los
buscadores, que sienten una atracción morbosa por los osos», dice Pep, que
trabaja en el Hot y es un personaje imprescindible de la escena. En Estados
Unidos, donde la tribu ha adquirido mayores dosis de sofisticación gracias a su
veteranía, existen otras divisiones, como los polar bears (osos de más de 60
años), los otters (delgados pero peludos) o los grizzlies, que son grandotes y
musculados. Pero en nuestro país su multiplicación imparable no está exenta de
riesgos. Como explica José: «Ahora los clubes gays normales nos buscan para que
le demos color a las fiestas. Está pasando un poco lo mismo que con las drag
queens hace unos años. Nos hemos puesto de moda». Esperemos que su talante
discreto los salve del desastre. Porque lo cierto es que el Hot parece un bar
cualquiera. Al fin y al cabo, en los de currantes heteros tampoco hay tantas
mujeres.

su película CACHORRO se estrena el 27 DE FEBRERO
MIGUEL ALBALADEJO
«los osos son por propia definición tiernos. Su aspecto genera em- patía en
todos los ambientes»
EL DIRECTOR Y SU ESTRELLA. Miguel Albaladejo y José Luis García, director y
protagonista de Cachorro, no ocultan su satisfacción ni falta que hace. El
estreno de su película en la Sección Panorama de la 54 edición del Festival de
Berlín ha sido todo un éxito de crítica y público. La conversación con ambos,
que se desarrolló en el stand español del European Film Market de la Potsda- mer
Platz, se vio interrumpida en numerosas ocasiones por felicitaciones. Sin duda,
un excelente punto de arranque, aunque ambos saben que el veredicto más
importan- te llegará cuando Cachorro se estrene comercialmente en España la
semana que viene. «El guión nació de una idea mía sobre un dentista que tiene
que cuidar de su sobrino. Se me ocurrió a partir de la lectura de los comics de
Ralph König (indomable retratista del mundo gay). Me los prestó un amigo y soy
un gran fan de este autor», explica Albaladejo. «Yo no tenía ni idea del mundo
de los osos. Cuando me ofrecieron el proyecto, me entusiasmó el guión, pero tuve
que investigar bastante para ponerme en el tema. Ahora estoy orgulloso de decir
que he hecho buenas amistades en ese ambiente», cuenta José Luis.
Con una sólida trayectoria a sus espaldas, Miguel Albaladejo es el autor de re-
cientes éxitos comerciales como Rencor (2002) o Manolito Gafotas (1999). En
Cachorro apuesta fuerte y la primera escena muestra a dos osos de lo más
auténtico haciendo el amor sin censuras. «Quería dejar al espectador en una
disposición muy especial. En toda la película no vuelve a haber imágenes de sexo
tan fuertes. Mi intención era que la gente entendiera mejor el choque del
protagonista con el niño. Para mí se trata de una historia de afecto y
responsabilidad. En este sentido, la cultura bear me permitía que se entendiera
mejor el paso del protagonista de un mundo a otro. Aunque sea un homosexual de
lo más disoluto, prefiere una estética muy viril que desde el principio
transmite una sensación muy paternal. Los osos son por propia definición
tiernos. Su aspecto genera mucha empatía en todos los ambientes», cuenta el
cineasta.
SORPRESAS DA LA VIDA. Por primera vez en sus cinco películas, Albaladejo no ha
escrito el guión con la periodista y escritora Elvira Lindo, sino con el también
realizador Salvador García Ruiz: «Con Elvira, el montaje era que ella escribía y
yo editaba. Con Salvador ha sido al revés. Yo le pasaba los textos y él me los
devolvía corregidos». A Lindo, eso sí, le ha reservado un papel secundario muy
suculento: «Estaba encantada de la vida, pero no creo que quiera cambiar de
profesión», dice con una media sonrisa. Pero no ha sido ella la única amiga con
la que el director ha trabajado en Cachorro. Los osos que aparecen en el filme
son todos ellos auténticos, amén de colegas del director, cuya ambición por
retratarlos se remonta ya a varios años atrás: «Me interesaba mucho romper el
estereotipo gay con chicos divinos de la muerte y muscolocas. Por lo general,
existe una imagen muy simplificada del hecho de ser homosexual. Quería mostrar
que existen muchas posibilidades y formas de vida dentro de esta comunidad».
José Luis García, por su parte, impresionó al director cuando lo vio en la serie
de Antena 3 Padre Coraje. Curtido en los montajes escénicos que monta su propia
productora, Digo-Digo Teatro, José Luis debuta en el cine con una interpretación
sutil e inteligente: «No soy gay, pero me siento bastante cerca de mi personaje.
Lo que me parece que tiene de atractivo es que posee muchas dimensiones. Por una
parte, hace cosas de verdadero héroe y sus sentimientos son muy nobles; por
otra, resulta evidente que él también se comporta de forma irresponsable. En
definitiva, es una persona muy humana que ha sufrido mucho. Es fácil
identificarse con él».
El trabajo con David Castillo, su sobrino en la ficción (a la izquierda, en una
imagen del rodaje junto al director), ha sido por lo visto una delicia: «Siempre
se dice que trabajar con niños es un dolor de cabeza. Debe de ser con todos
menos con David. Cuando nos vemos aún me llama tito. Tuvimos una relación muy
especial», explica el actor.
Película de sentimientos, Cachorro está sin embargo estructurada como un
verdadero thriller en el que cada media hora un acontecimiento inesperado le da
un nuevo sentido a la trama. «Hemos buscado expresamente mantener la intriga del
espectador. Por eso prefiero no comentar mucho el argumento», dice Albaladejo.
La estrategia de dosificación de información funciona con eficacia como
anzuelo en casi todo el metraje. La única lástima es que un final algo tramposo
ensombrece un conjunto en el que son mucho más frecuentes los destellos de
brillantez.
RESEÑA DE OSOCAZOSO. Ayer ví Cachorro..............
Una buena película y es una agridulce retrospectiva de nuestro tiempo.
Refleja muy bien la vida osuna de Madrid; y que en Barcelona o en Sevilla puede
tener el mismo sentido. Y yo que viajo denoto que es mas de lo mismo en otros
sitios de nuestro planeta.
Es una historia que le puede pasar a cualquiera, aunque el fondo puede ser
distinto.
Un médico dentista tiene que cuidar de un sobrino de 9 años al irse su hermana
al Nepal de vacaciones. El tema se complica cuando a la hermana la pillan con
drogas entre dos fronteras; y el médico tiene que quedarse con su sobrino. La
trama encierra diversas historias:
1) La del propio médico; que es una persona feliz en su trabajo y que en el
pasado el SIDA destrozó su vida al haber perdido a su OSO de esa enfermedad. El
tiene quiere estar solo y no en pareja; pero si le gusta estar con su sobrino.
2) La del sobrino que sufre y tiene que soportar a una abuela dictatorial. La
abuela es la madre del padre muerto del niño, y usa abusivamente de sus malas
artes, para sacar la custodia del niño al oso médico. El sufrimiento del niño en
la película es mas que real y refleja el producto de unos padres que vienen de
la droga.
3) La vida gay y mas personalmente la osuna de Madrid. Vemos el pub HOT; una
fiesta sorpresa osuna disfrutando con la música de Alaska (en donde la realidad
se nos echa encima viendo como corre la droga y el alcohol). Muchos de los osos
de la fiesta están en la www.bearwww.com o www.bear411.com.
Vemos los extremos de todo en la sauna por ejemplo; o en las areas cruising
madrileñas. También vemos Chueca que es el barrio gay de Madrid. El médico tiene
su casa en esa zona; por cierto una casa realmente confortable.
Encierra la película cierta sátira a la vida y además con algunos tintes
almodovarianos (que para eso el genio manchego creo escuela).
Felicidades Miguel, no te conozco personalmente; pero es una mas de tus
magnificas peliculas.
SI QUIERES VER UN TRAILER DE CINCO MINUTOS LO DESCARGAS DE ESTA DIRECCIÓN
http://idisk.mac.com/qxbear/Public/Cachorro.rm
DIARIO EL MUNDO.-21-02-2004
http://www.megafilms.es/cachorro
